martes, 22 de abril de 2008

Los padres y el dibujo de los niños

Limitar, obligar u opinar continuamente sobre el dibujo de un niño es el error más grande que podemos cometer

Cada trazo que dibuja un niño alberga mensajes. Cada línea, cada rasgo que el niño dibuja nos puede dar informaciones acerca de su personalidad, nivel de inteligencia, de creatividad, de habilidad, coordinación, e incluso si su estado de ánimo es o no positivo. La especialista canadiense Nicole Bédard, en su libro "Cómo Interpretar los dibujos de los niños" afirma que a través del dibujo, el subconsciente del niño se transparenta permitiendo a los demás conocer y acceder a importantes aspectos de su vida y de sus relaciones que, de otra forma, permanecerían totalmente insospechados. Según la especialista, la interpretación de los dibujos de los niños es el resultado o la síntesis del análisis concebido a través de un enfoque técnico y racional, fundamentado en bases sólidamente comprobadas. Cuando los niños son muy pequeños es difícil que se logre una comunicación verbal más intensa y profunda con ellos. Se recibe señas según la necesidad que tenga el niño, pero en esta primera etapa ellos no tienen la madurez suficiente como para contarnos sus preocupaciones y expectativas, dando lugar a que pensemos que ellos no las tienen, lo que no es verdad. En este sentido el dibujo puede facilitar esta identificación. Los dibujos no mienten, no engañan. Dicen parte de la verdad que reside dentro de los niños. Los dibujos no solo sirven para clasificar los dotes artísticos del niño, pero también para que los padres comprendan mejor qué es lo que preocupa, intranquiliza, o hace feliz a su hijo.

Estudios y conclusiones: Los niños pueden dibujar de tres distintas formas: copiando o reproduciendo, siguiendo la orientación y el relato de un dibujo hecho por otra persona, o realizando el dibujo de una forma libre y autónoma. Para que un dibujo pueda ser interpretado es mejor que sea realizado libremente, sin interferencias.

El papel de los padres: Limitar, obligar, u opinar continuamente sobre el dibujo de un niño es el error más grande que podemos cometer. Lo que reside en su imaginación debe ser libre. Si eso no ocurre será difícil que un niño exprese, a través de sus dibujos, lo que siente en su interior. El papel de los padres es muy importante a la hora de interpretar los dibujos. Si ellos acompañan la evolución de su hijo es más probable que sean ellos los que noten o perciban algún cambio en sus dibujos, si es el caso. Pero solo un especialista en la interpretación de dibujos puede sacar conclusiones fiables. Claro que existen pistas básicas con las que se puede analizar un dibujo, pero no son nada concluyentes. Los padres pueden ver, asustarse, e incluso impresionarse por algún dibujo, pero no pueden comprender su significado.

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